Sangrado Libre parte II

Arte de Aarna Bartz

En esta entrada por un lado quiero hablar de mi experiencia actual con el sangrado libre, que significa saber retener la sangre menstrual y soltarlo en el váter en vez de usar compresas, tampones o parecidos, y por otro lado hablar sobre como iniciar a nuestras hijas con el sangrado libre una vez que les llegue la primera menstruación. Es una pregunta que recibo muy a menudo, de madres que desean que sus hijas vivan la experiencia de la menstruación como algo natural y libre desde el principio. Sin tener las respuestas absolutas, ya que yo lo aprendí muchos años después, intentaré dar algunas claves.
La primera entrada sobre el sangrado libre lo escribí hace cuatro años (lo puedes leer aquí) y mucho ha pasado desde entonces. El cambio más grande ha sido ser mamá de nuevo, y volver a sangrar después de un nuevo parto. ¿Después del trabajo del suelo pélvico durante el embarazo y el parto, volvería a poder retener la sangre? ¿Me costaría más? ¿No estaría todo ahí abajo más “cedido”, como me preguntó una amiga? Antes de quedarme embarazada había conseguido retener la sangre un 90%. Es decir, no usaba compresas convencionales, ni copas menstruales ni tampones, pero al estar trabajando muchas horas seguidas de pie y sin poder ir al baño siempre que lo necesitaba, los días fuertes de sangrado solía llevar una compresa de tela de “porsiacaso”. Ahora, después del cambio corporal que un embarazo y parto lleva consigo, ¿como sería?

Mi menstruación volvió a aparecer exactamente un año después de nacer mi hijo. Mi cuerpo había podido recuperarse con calma y tanto el embarazo y parto fueron muy buenos por lo que la recuperación fue buena. Así que realmente fue retomar el asunto donde lo habíamos dejado y no noté diferencia. No había realizado ningún ejercicio consciente para recuperar mi suelo pelvico después del parto, pero anteriormente sí había realizado un trabajo profundo para integrar el movimiento de la pelvis en mi día a día y en el movimiento natural de mi cuerpo. Creo que esto es fundamental en una cultura como la nuestra donde la pelvis y el útero están atrofiados e ignorados, obligados a permanecer en posturas antinaturales y a veces perjudiciales a diario. 

Ahora mi situación ha cambiado y trabajo desde casa, lo que me permite bajar el ritmo, escucharme y sentirme, y sobretodo ir al baño cada vez que siento las señales de que necesito vaciar la sangre (acompañada por un niño pequeño, pero aún así al baño puedo ir ;)) por lo que siento que mi conexión con mi útero y pelvis ha mejorado aún más. Y antes de seguir hablando de como iniciar a nuestras hijas en el sangrado libre me gustaría contar una anécdota de hace unos meses cuando estábamos de visita en casa de un familiar. Fue mi segundo día de sangrado y con la mala suerte de que se estropeó el váter y no podíamos usar las tuberías. Era sábado por la tarde y hasta el lunes no vendría el fontanero. Para ir al baño teníamos que ir a la casa del vecino o a un bar. No tenía más remedio que comprar un paquete de compresas e ir a “lo viejo”. Ahí me di cuenta de cuánto había avanzado con el sangrado libre. Las compresas no daban a basto y cada vez que venía una descarga me manchaba entera. Me di cuenta de que mi sangrado seguía siendo muy abundante, sólo que con el sangrado libre no me enteraba. 

Y ¿cómo podemos ayudarle a nuestras hijas para que desde un principio puedan sentir sus úteros y sus cuerpos? Creo que lo más importante es darle espacio y nombre a las partes coroporales, hablar de ellos y dejar caer el velo de tabúes que les tapa. Útero, vagina, ovarios… suelo pélvico, ano etc. Nuestra cultura por regla general se va a encargar de anular y esconderlos, así que nosotros necesitamos crearles el espacio y nombrarlos. Hablar de las sensaciones y cómo escuchar a nuestros cuerpos. Nuestra sociedad no invita a que nos escuchemos pero hay ejercicios y meditaciones para ayudarles a sentir y reconectar con sus cuerpos. Un ejemplo que se puede hacer en cualquier lugar y postura es cerrando los ojos sentir cómo inhalamos aire y llevamos la respiración a diferentes partes de nuestro cuerpo. Hacia el corazón, hacia el estómago y hacia el útero y la vagina. Si viviéramos y crecieramos con libertad de movimiento y en conexión con nuestro cuerpo natural, en una cultura que no esconde ni rechaza la parte sexual y menstruante de la mujer, seguramente no haría falta hacer nada. Pero en nuestro caso es importante celebrar la llegada de su primera menstruación, transmitirles lo positivo y especial de su naturaleza cíclica, y sobretodo enseñarles a escuchar y respetar sus cuerpos y sus señales. Hablar sin miedos ni tabúes. La menstruación es algo que nos une a nuestras hijas, no nos separa. 

Puedes hacer una pequeña celebración para la Menarquía, la primera menstruación de tu hija, hacerle sentirse bienvenida y acompañada en su nueva aventura cíclica. Ayúdale a bajar el ritmo en sus días de sangrado, para que pueda estar relajada escuchando su cuerpo. Invítala a hacer un diagrama menstrual, y sobretodo, hágala sentirse cómoda y sin miedo a manchar. Ofrécela alternativas sanas y respetuosas (puedes leer más aquí) y déjala elegir. El regalo más importante que les podemos dar es información, alternativas y una visión positiva y amorosa sobre su naturaleza cíclica. 

Con amor, Sofia


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