Rito de paso después del parto – sembrar la Placenta

IMG_20180315_120749¿Qué es realmente la placenta? Solemos dar poca o ninguna importancia a  la placenta del bebé, una vez nacido y alumbrada la placenta. De hecho, por norma general termina en los residuos de los hospitales después del parto, sin que ni la madre ni el padre lo haya visto. Cómo si no fuera nada importante. Simplemente algo que sirvió para nutrir y dar vida a nuestro bebé en el embarazo, pero una vez fuera, no la necesitamos ni ver. Pero la placenta es un órgano increíble, y creo que merece nuestro respeto y agradecimiento, necesitamos conocerla como es debido. La marca que tenemos todos nosotros, justo en el centro del cuerpo, es el ombligo, y aunque como bien dice Robin Lim en su libro “La Placenta, el chakra olvidado” no pensamos ni en placentas ni cordones umbilicles cuando la vemos, es la cicatriz que quedó al desprenderse el cordón umbilical que durante todo el embarazo nos unió a nuestra placenta. De nuestra placenta, que es lo único que ha existido jamás que es genéticamente exacta a ti. Es la raíz de tu orígen, y fue concebida en el momento de tu creación. Tanto la placenta y el bebé surgen de la unión del espermatozoide con el óvulo, y son genéticamente idénticos. La placenta y el cuerpo de la madre interacciónan y hacen intercambios a lo largo de todo el embarazo, pero la sangre de la madre no entra en la placenta del bebé, y desde el comienzo del tercer mes la madre y el bebé mantienen sistemas de circulación sanguínea completamente diferentes. A través de la placenta el bebé recibe todo lo que necesita de la madre para seguir desarrollándose: oxígeno y nutrientes. Y todos los desechos de del dióxido de carbono del bebé, en la placenta se traspasa a la sangre materna. La placenta es la que hace posible la supervivencia del bebé y de la madre. Actúa como barrera para protegernos de bacterias dañinas y moléculas extrañas, para que el cuerpo de la madre no rechace al bebé al ser genéticamente diferente a ella, y aporta todos los nutrientes y anticuerpos de la madre que el bebé necesita. Produce y utiliza hormonas para proteger el embarazo y mantener a la madre y al bebé sanos a lo largo del embarazo.

Aunque en nuestra cultura las placentas son considerados residuos y se tiran después del alumbramiento, a menudo sin que la madre ni lo haya visto, en otras culturas y en otras partes del mundo a la placenta se les da mucho valor, se le considera el gemelo del bebé nacido, su protector o árbol de vida y después del parto se realiza algún ritual o celebración para agradecer a la placenta su trabajo y entregarlo de nuevo a la tierra o al mar. Hace tiempo escribí sobre la importancia de recuperar los ritos de paso y las celebraciones de los ciclos y la naturaleza para conectar con el momento y cambio vivido, prepararse para el nuevo estado y sentir la continuidad de la vida y la conexión. Os hablé de la fiesta de embarazo (lo puedes leer aquí) y hoy quería escribir sobre otro rito de paso de la maternidad, que es el enterrar la placenta después del parto. Es una tradición muy antigua, y aunque hay otros usos de la placenta después el alumbramiento el entregar la placenta a la tierra como celebración de la nueva vida en tus brazos, cómo símbolo de finalización del embarazo y cómo agradecimiento a su función fue para mí una celebración con mucha magia y emoción.

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¿Qué necesitas para sembrar la placenta?

– Tu placenta. Si tu parto es en el hospital puede ser más complicado porque según la norma lo tratan como residuo y no quieren entregartelo pero no hay una ley que lo prohíba y la placenta pertenece a la madre y al bebé. De hecho está avalado por la Organización Mundial de Salud entregar la placenta después del alumbramiento.  Puedes entregar un documento por escrito antes del parto, o especificar tu deseo de llevarte tu placenta en el plan de parto. Si tu parto es en casa simplemente necesitas un taper suficientemente grande para guardarlo.

– Si la vas a sembrar o usar en los próximos 48h la puedes guardar en la nevera. Si no es necesario congelarlo para luego descongelarlo antes de su uso.

-Decidir quién quieres que esté presente en este ritual tan íntimo y especial.

-Elegir el lugar y si deseas plantar un árbol encima. Nosotros elegimos el árbol para nuestro pequeño un mes antes, y lo teníamos esperando para la ocasión en una maceta.

-Puedes hacer fácilmente un estampa de la placenta en un papel grande para guardar como recuerdo antes de enterrarlo, simplemente colocándolo encima del papel.

-Nosotros adornamos la placenta con flores y al sembrarlo enterramos con ella algunas cosas simbólicas con gran importancia para nosotras, y también las pulseras que mis amigas habían llevado puestas hasta el momento de mi parto para acompañarme en esos momentos tan especiales.

Estas son sólo algunas ideas, y hay muchos más usos de la placenta. Este ritual es la que elegimos para nuestro segundo hijo, y ahora para el tercero vamos a ver cómo lo deseamos hacer. Recomiendo la lectura del libro La Placenta, el chakra olvidado de Robin Lim, si quieres saber mas sobre las placentas, su uso y su magia.

Las fotos usadas en esta entrada son todas de mi propio ritual cuando sembramos la placenta de nuestro bebé, por lo que pido que si las deseas usar siempre cites la fuente Sofia Nikander http://www.lasemillaroja.com  ¡Gracias! 💜

¡Un abrazo!

 

 


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