Sangrado Libre parte II

Arte de Aarna Bartz

En esta entrada por un lado quiero hablar de mi experiencia actual con el sangrado libre, que significa saber retener la sangre menstrual y soltarlo en el váter en vez de usar compresas, tampones o parecidos, y por otro lado hablar sobre como iniciar a nuestras hijas con el sangrado libre una vez que les llegue la primera menstruación. Es una pregunta que recibo muy a menudo, de madres que desean que sus hijas vivan la experiencia de la menstruación como algo natural y libre desde el principio. Sin tener las respuestas absolutas, ya que yo lo aprendí muchos años después, intentaré dar algunas claves.
La primera entrada sobre el sangrado libre lo escribí hace cuatro años (lo puedes leer aquí) y mucho ha pasado desde entonces. El cambio más grande ha sido ser mamá de nuevo, y volver a sangrar después de un nuevo parto. ¿Después del trabajo del suelo pélvico durante el embarazo y el parto, volvería a poder retener la sangre? ¿Me costaría más? ¿No estaría todo ahí abajo más “cedido”, como me preguntó una amiga? Antes de quedarme embarazada había conseguido retener la sangre un 90%. Es decir, no usaba compresas convencionales, ni copas menstruales ni tampones, pero al estar trabajando muchas horas seguidas de pie y sin poder ir al baño siempre que lo necesitaba, los días fuertes de sangrado solía llevar una compresa de tela de “porsiacaso”. Ahora, después del cambio corporal que un embarazo y parto lleva consigo, ¿como sería?

Mi menstruación volvió a aparecer exactamente un año después de nacer mi hijo. Mi cuerpo había podido recuperarse con calma y tanto el embarazo y parto fueron muy buenos por lo que la recuperación fue buena. Así que realmente fue retomar el asunto donde lo habíamos dejado y no noté diferencia. No había realizado ningún ejercicio consciente para recuperar mi suelo pelvico después del parto, pero anteriormente sí había realizado un trabajo profundo para integrar el movimiento de la pelvis en mi día a día y en el movimiento natural de mi cuerpo. Creo que esto es fundamental en una cultura como la nuestra donde la pelvis y el útero están atrofiados e ignorados, obligados a permanecer en posturas antinaturales y a veces perjudiciales a diario. 

Ahora mi situación ha cambiado y trabajo desde casa, lo que me permite bajar el ritmo, escucharme y sentirme, y sobretodo ir al baño cada vez que siento las señales de que necesito vaciar la sangre (acompañada por un niño pequeño, pero aún así al baño puedo ir ;)) por lo que siento que mi conexión con mi útero y pelvis ha mejorado aún más. Y antes de seguir hablando de como iniciar a nuestras hijas en el sangrado libre me gustaría contar una anécdota de hace unos meses cuando estábamos de visita en casa de un familiar. Fue mi segundo día de sangrado y con la mala suerte de que se estropeó el váter y no podíamos usar las tuberías. Era sábado por la tarde y hasta el lunes no vendría el fontanero. Para ir al baño teníamos que ir a la casa del vecino o a un bar. No tenía más remedio que comprar un paquete de compresas e ir a “lo viejo”. Ahí me di cuenta de cuánto había avanzado con el sangrado libre. Las compresas no daban a basto y cada vez que venía una descarga me manchaba entera. Me di cuenta de que mi sangrado seguía siendo muy abundante, sólo que con el sangrado libre no me enteraba. 

Y ¿cómo podemos ayudarle a nuestras hijas para que desde un principio puedan sentir sus úteros y sus cuerpos? Creo que lo más importante es darle espacio y nombre a las partes coroporales, hablar de ellos y dejar caer el velo de tabúes que les tapa. Útero, vagina, ovarios… suelo pélvico, ano etc. Nuestra cultura por regla general se va a encargar de anular y esconderlos, así que nosotros necesitamos crearles el espacio y nombrarlos. Hablar de las sensaciones y cómo escuchar a nuestros cuerpos. Nuestra sociedad no invita a que nos escuchemos pero hay ejercicios y meditaciones para ayudarles a sentir y reconectar con sus cuerpos. Un ejemplo que se puede hacer en cualquier lugar y postura es cerrando los ojos sentir cómo inhalamos aire y llevamos la respiración a diferentes partes de nuestro cuerpo. Hacia el corazón, hacia el estómago y hacia el útero y la vagina. Si viviéramos y crecieramos con libertad de movimiento y en conexión con nuestro cuerpo natural, en una cultura que no esconde ni rechaza la parte sexual y menstruante de la mujer, seguramente no haría falta hacer nada. Pero en nuestro caso es importante celebrar la llegada de su primera menstruación, transmitirles lo positivo y especial de su naturaleza cíclica, y sobretodo enseñarles a escuchar y respetar sus cuerpos y sus señales. Hablar sin miedos ni tabúes. La menstruación es algo que nos une a nuestras hijas, no nos separa. 

Puedes hacer una pequeña celebración para la Menarquía, la primera menstruación de tu hija, hacerle sentirse bienvenida y acompañada en su nueva aventura cíclica. Ayúdale a bajar el ritmo en sus días de sangrado, para que pueda estar relajada escuchando su cuerpo. Invítala a hacer un diagrama menstrual, y sobretodo, hágala sentirse cómoda y sin miedo a manchar. Ofrécela alternativas sanas y respetuosas (puedes leer más aquí) y déjala elegir. El regalo más importante que les podemos dar es información, alternativas y una visión positiva y amorosa sobre su naturaleza cíclica. 

Con amor, Sofia

Vídeo danzando embarazada

No tengo la costumbre de subir vídeos míos a las redes sociales, pero me apetece compartir este video de hace justo 2 años, improvisando una de mis canciones favoritas de Ana Alcaide “Pasacalles Sefardí”,  embarazada de mi segundo hijo, unos días antes de dar a luz. Me sentía feliz y llena de energía, abrazando los últimos días de embarazo sabiendo que echaría de menos sentirle dentro de mí pero preparada para vivir el parto y deseando sentirle en mis brazos.

Alternativas saludables y ecológicas para el sangrado menstrual

Poco a poco nos vamos concienciando sobre la importancia de respetarnos y elegir alternativas saludables, tanto para nosotras como para la tierra, para el sangrado menstrual. La mayoría conocemos la problemática con el uso de los tampones y compresas convencionales, que van desde el uso de productos tóxicos y nocivos en la fabricación que afectan y se absorben por la vagina, el uso de plásticos que no dejan traspirar, gasto económico y de energía y residuos para la tierra. Pero ¿qué alternativas tenemos?

Cuando empezamos a hablar de compresas de tela, copas menstruales o sangrado libre muchas responden que la comodidad que da unos tampones o compresas convencionales no lo quita nadie. Se refieren a la comodidad de no tener que estar pendientes, de sentirse “libres” porque pueden seguir su vida 4-5 horas sin interrupción y sin tener que acordarse de que están menstruando, funcionando en un mundo lineal que quiere que sigas produciendo y estando accesible, la seguridad de que no vas a manchar y que nadie va a notar que estás menstruando. Porque eso es lo que nos venden los anuncios, así es como hemos aprendido a vivir nuestra menstruación. Es algo que debemos ocultar, las compresas vienen lo más finitas posible para que no abulten debajo del pantalón ajustado e incluso con perfume para que tapen los posibles olores a menstruación que podría haber en una mujer menstruante. El eslogan es “ser libres, no sentir ni saber que estamos menstruando”. ¿En serio? Claro, en un mundo donde la menstruación es un tabú, algo negativo que hay que esconder, donde sólo se atiende a la parte visible de la menstruación (el sangrado) y cualquier cambio psíquico se ve como un fallo de sistema o algo que hay que arreglar. Pero al cambiar el paradigma, este movimiento que está llevando a cada vez más mujeres a querer descubrir y vivir su vida cíclica y su menstruación, volver hacía lo sano y lo ecológico, hacía la conexión con sus cuerpos y lo natural, pues empieza la búsqueda de una alternativa respetuosa y agradable para los días de sangrado.
COMPRESAS DESECHABLES ECOLÓGICASdescarga (5)

Las compresas ecológicas están hechas de celulosa en vez de una mezcla de plástico. Son más cómodos y transpiran mejor que los convencionales. Por los componentes de las compresas convencionales y los químicos con los que están tratadas y la propia celulosa con las que están hechos pueden provocar reacciones y hongos. Este riesgo es menor con compresas ecológicas que no llevan químicos y plástico. Pero las compresas desechables pueden producir olores desagradables con el contacto con la sangre menstrual. No es la sangre en sí que huele, si no el contacto de la sangre con la compresa y sus componentes que producen el mal olor. Puedes comprobar que la sangre huele a eso, sangre limpia, pero nada más.
Una mujer que tiene un sangrado abundante tendría que cambiar a menudo, y la piel está siempre húmedo y puede molestar y ser fuente de bacterias y hongos.

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COPA MENSTRUAL

Cuando descubrí la copa menstrual hace unos 10 años para mí fue el primer paso hacía la libertad y el disfrute de mi menstruación. Aunque tardé unos meses en conseguir colocármelo bien para no manchar, me sentía a gusto, no dependía de nada. Una vez que hayas pillado el truco es fácil introducirlo, sacarlo horas después y vaciarlo en el váter y enjuagarlo. Una alternativa ecológica, saludable y cómoda. Pero después de varios años, empecé a trabajar la conexión con mi útero, volver  a crear esa sensibilidad que nos permite sentir y percibir ese músculo interno. A medida que iba creciendo mi sensibilidad, mi cuerpo empezaba a rechazar la copa menstrual. Cada vez que me lo colocaba notaba una gran presión en el cuello del útero. Al introducirlo, se crea un vacío en el interior de la vagina, y eso succiona el cuello del útero hacía abajo. Y eso molesta, incluso duele. Mientras no sentía mi útero, no sentía la presión, pero luego la presión me obligaba a dejar de usar la copa menstrual. Ahora hay varias marcas y modelos, y algunas que no crean ese vacío al ser introducidas, que podría llegar a molestar. Por ello es importante probar y encontrar la copa que a una le va bien. Creo que la copa menstrual esa una alternativa ecológica y estupenda a los productos convencionales.

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COMPRESAS DE TELA

Una puede pensar que una compresa de tela es algo que abulta, es incómodo y que mancha, pero sólo puedo decir que me encantan. Son suaves, bonitos y agradables. No producen olores y hay de varios tamaños y nivel de absorción. Hay de los que se compran con la forma de compresa, muy cómodas y fáciles de lavar, que duran muchos años, pero igual sirve una toalla vieja cortada en trozos. No huele (te darás cuenta de que la sangre en sí no huele mal, el mal olor se produce cuando toma contacto con los componentes de la compresa desechable o el tampon) y son suaves y cómodos.

descarga (7)ESPONJAS MARINAS MENSTRUALES

En seco tienen un tacto áspero pero cuando se mojan son suaves, por lo que antes de introducirlos en la vagina hay que mojarlos bien y escurrir todo el agua. Las esponjas son reutilizables y biodegradables.  Se pueden recortar para que se adapten mejor y si el sangrado es abundante se puede usar dos a la vez. Hay esponjas blanqueadas y naturales,m por lo que siempre optaremos por la alternativa natural ya que los químicos usados en el blanqueo puede dañar nuestro equilibro de ph en la vagina. Y luego hay esponjas marinas compactas o esponjas marinas esponjosas con muchos orificios. Para la menstruación debemos elegir una esponja compacta. Si tiene muchos agujeros puede ser difícil sacarlos de la vagina porque se pueden romper. Los que normalmente vemos en las tiendas como esponjas para bebés suelen ser de las esponjosas así que no nos valen, cuanto más compactos mejor.

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El sangrado libre consiste en no usar nada externo para absorber o retener la sangre menstrual, si no volver a usar el esfínter de cuello del útero para notar cuando el útero está lleno y necesita descargar la sangre (la sangre no sale continuamente sino se produce una descarga de vez en cuando cuando el útero lo necesita, la misma función que la vejiga con la orina).  No se trata, a diferencia de lo que muchos creen al oírlo, dejar salir la sangre y manchar el pantalón. Para nada. Con el sangrado libre lo que se hace es re-conectar con el útero y el suelo pélvico, sentir y controlar las descargas de sangre menstrual para poder ir al váter para soltarlos. Si quieres leer más sobre mi propia experiencia puedes leerlo aquí.
Desde pequeñas la sociedad nos enseña a no sentir nuestro útero o pelvis. Porque es tabú, es prohibido, es algo vergonzoso y asociado con la sexualidad. Así que no llegamos a crear las neuro-conexiones necesarias para sentirlo. Pero todas podemos volver a conectar con nuestro cuerpo, sentir cuando nuestro útero necesita vaciarse y disfrutar de una función totalmente natural del cuerpo femenino. Sólo hace falta paciencia al principio, porque somos como unos niños aprendiendo a controlar sus esfínteres. Paciencia, y ganas de vivir en su cuerpo de mujer con alegría.

Un abrazo, y con amor os invito a sentir vuestros cuerpos femeninos y disfrutarlos, todos los días del mes.

Sofía

¿Quieres venir a nuestra Tienda Roja? Próximas fechas 21/4 y 27/5

tiendarojaUna Tienda Roja es un lugar donde nos reunimos mensualmente para compartir, hablar desde el corazón y honrar nuestra naturaleza cíclica. Es un lugar para recuperar la sabiduría ancestral que nos pertenece, de nuestros cuerpos y la tierra, conectar y recordar.

Las mujeres estamos listas. Hacen falta cambios y estamos preparadas para construir y tejer las redes de apoyo y el camino. Nos cuidamos entre nosotras y nos cuidamos a nosotras mismas. Celebramos y preparamos a nuestras hijas en la Menarquía y nos acompañamos en la Menopausia. Compartimos saberes de nuestro ciclo menstrual, los arquetipos, ejercicios para re-conectar con nuestro útero, las hierbas medicinales y otras alternativas para aliviar y regular nuestro cuerpo y ciclo. Hablamos de menstruación alternativa y saludable, ecológica. Hablamos de ritos de paso.nh

Son bienvenidas todas las mujeres y edades, no importa si ya no tienes el ciclo, la energía y sabiduría de las que pasaron el umbral a la menopausia es igual de importante y vital para cerrar el círculo.

Para cada mes tenemos preparado un tema para compartir, con ejercicios y dinámicas para conectar y profundizar en nosotras mismas y nuestro ciclo. Pero siempre hay espacio para  el compartir personal, dudas y preguntas. Es un círculo de mujeres que se completa con cada una de nosotras.

Próximas dos fechas 21 de abril y 27 de mayo. Horario 19:00-21:30

No hemos puesto precio a esta actividad. Queremos poder incluir a todas las mujeres que desean participar, sin importar sus posibilidades económicas en este momento. Habrá una caja para aportación consciente para que cada una aporte lo que sienta. Llévate también si te apetece algo para compartir junto con la infusión que ofrecemos.

En las actividades que celebramos desde La Semilla Roja los niños son bienvenidos. Pueden permanecer dentro de la sala siempre y cuando no se interrumpe la actividad, y hay lugar preparado para ellos en el exterior y el interior donde pueden estar con un acompañante (o solos si tienen edad para ello).

♥ Gracias por  venir y nutrirnos con tu presencia. ♥ ¡Nos vemos en la Tienda Roja!

Con amor, Sofia

Ritos de paso: fiesta de embarazo o Blessingway

Un rito de paso en un ritual de transición, que acompaña el paso de una fase a otra. En nuestra cultura y sociedad mantenemos varias, con connotación religiosa o política. Pero hemos perdido los ritos de paso de la vida, especialmente las de la mujer y su ciclo vital. Creo que son de gran importancia, y especialmente en este momento cuando estamos buscando la vuelta hacía una conexión con nuestra ciclicidad, la feminidad y la naturaleza. Los ritos de paso dan sentido al cambio, te preparan para el momento futuro y te hace sentirte acompañada y en unión con las demás mujeres de la tierra.

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Por aquí no es tan común celebrar una fiesta de embarazo, y lo más parecido son los babyshowers en Estados Unidos donde los amigos traen regalos para el bebé y preparan comida, globos y tartas. Pero a diferencia de los babyshowers que estamos acostumbrados a ver en las películas americanas, un blessingway o fiesta de parto es una acontecimiento espiritual, un ritual de transición, de preparación para el parto y para nacer de nuevo como madre junto al bebé. Es un ritual para conectar con el embarazo, bendecir, celebrar y honrar a la madre y a la nueva vida.

Hace poco tuve la suerte de volver a participar en la fiesta de embarazo o blessingway de una amiga. Con amor y ilusión le preparamos un círculo de mujeres con velas y flores, le pintamos su barriga junto con los niños, hicimos su molde de escayola y le entregamos algunos regalos para el momento del parto, una manta que habíamos cosido juntas para su bebé y unas cuentas para hacerse su collar de parto. Es una fiesta hermosa entre mujeres, niños y las parejas, donde celebramos y reconocemos la magia de la vida que está ocurriendo, cuidamos a la madre y le ayudamos a conectar y prepararse para el inminente parto.img_20170325_201943.jpg

Siento que es tan importante volver a recuperar los ritos de paso para celebrar los cambios de nuestra vida cíclica. Marca un antes y un después, celebran y acompañan en paso de una fase a otra, te permite conectar con el momento y sobretodo, sentirte apoyada y rodeada de mujeres que han pasado por lo mismo y saben lo especial de tu momento.

En la vida de la mujer existen varios ritos de paso que nos acompañan en los cambios, y preparan para los momentos futuros. Entre ellas la Menarquía que celebra la primera menstruación de la niña y su inicio en la vida cílicia, y la Menopausia, el fin de la vida cíclica y la llegada a la edad de sabiduría. En el embarazo está el Blessingway para celebrar la nueva vida y prepararse para el parto y después del parto (algo que no ocurre a menudo aquí ya que las placentas se consideran residuos en los hospitales, pero sí es normal en los partos en casa o partos en otros países y culturas) sembrar la placenta. Para mí, después del nacimiento de mi hijo en casa, fue  un momento muy emotivo e importante para cerrar el fin del embarazo que culminó en el parto, agradecer y honrar enterrando la placenta en nuestro jardín debajo de un árbol.

 

Si deseas preparar un Blessingway o fiesta de embarazo para alguna mujer en tu vida te dejo algunas ideas.

  • Es un acontecimiento íntimo y especial, por lo que es importante hablar con la embarazada para saber quiénes desea ella que estén en el ritual.
  • Preparar un lugar íntimo y acogedor, con velas y flores frescas en el centro, con mantas y cojines en el suelo.
  • Hacer un molde de escayola de la barriga.
  • Pintarle la barriga
  • Preparar un baile para bailar alrededor de la embarazada, o con ella, o canciones para cantar juntas. Incluso, la embarazada puede elegir algunas canciones que desea escuchar o cantar en el parto y cantarlas juntas durante el ritual.
  • Cada una le puede entregar una vela, para que las encienda cuando comience el trabajo de parto y así sentiros cerca. En casa le podemos acompañar encendiendo otra.
  • Preparar y pintar una cajita de madera para que guarde sus recuerdos del embarazo y parto, el cordón del bebé o cualquier recuerdo de los primeros días.
  • Hacer una trenza en vuestro pelo que mantenéis hasta que haya dado a luz, o llevar un hilo alrededor de la muñeca. Cualquier cosa que pueda simbolizar vuestra unión y apoyo.
  • Entregarle una cuenta para que se haga un collar de parto para sentir vuestra presencia en el parto.
  • Escribir un cuento de bienvenida al bebé.
  • Entregarle un deseo o don para el bebé o el trabajo del parto.

Estas son sólo algunas ideas, he asistido a muchas fiestas de embarazo y ninguna nunca ha sido igual. Cada una es personal y mágica, conectándote con la vida y la unión entre mujeres. Hay infinitas posibilidades para crear ese ritual para acompañar a la madre y su bebé, sentir la unión y hermandad.

Todas las fotos que he subido a esta entrada son de mi propio Blessingway por lo que pido que cites la fuente si deseas compartirlo. ♥  ¡Gracias!

Con amor,

Sofia

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Menstruación: Sangrado Libre parte I

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Os imagináis menstruar sin usar ningún tipo de producto (tampones, copas menstruales, compresas…) para retener la sangre? A la mayoría seguro que os viene a la mente la imagen de una mujer andando por la calle con el pantalón lleno de sangre, pero no, no se trata de eso. Me refiero a mujeres que sienten su cuerpo y su útero, sienten la necesidad de evacuar la sangre cuando el útero está lleno, y simplemente van al baño (o donde prefieran) para dejar salir la sangre. 

Si decido no usar nada para retener mi menstruación y escuchar a mi cuerpo para dejar la sangre salir, soy radical? Es volver a la prehistoria? No, nada de eso. Es querer ser libre. Querer sentir mi cuerpo, ser feliz en mi cuerpo.

Es querer disfrutar de la menstruación sin dolores uterinos ni molestias por los productos que nos ofrecen para retenerlo. Llevaba 5 años usando mi mooncup, y aunque muy contenta al haber encontrado una alternativa a las compresas y los tapones, me molestaba. Cuando lo llevaba puesto sentía como mi cuello del útero se succionaba hacía abajo por el vacío que el mooncup crea al ser introducido. Cuanto más trabajo para conectar con mi útero, más placer sexual y orgasmos más intensos, pero también más molestias al usar el mooncup… Así que hace unos meses me decidí por el sangrado libre y os quiero contar mi experiencia.

La primera vez que escuché sobre mujeres de otras culturas, que cuando menstruaban no usaban ningún tipo de protección, fue en un taller de una fisioterapeuta hace 5 años. Ella nos contaba cómo las mujeres en un país sudamericano donde había estado trabajando le preguntaban para qué usaba las compresas y tampónes que llevaba en el necessaire. Cuando ella lo explicó, para nosotros algo obvio, las mujeres de aquella cultura se quedaron asombradas. No entendían por qué complicarse tanto. Ellas, simplemente sentían cuando necesitaban echar la sangre y en ese momento buscaban un lugar adecuado para dejarlo salir. Cómo si fueran a hacer pipí o defecar. Tan simple. Cuando menstruaban por primera vez, su madre u otra mujer cercana simplemente les enseñaba a hacerlo. Igual que enseñamos a nuestros bebés el control de sus esfínteres.

 

Pero, ¿realmente es posible? Os contaré mi propia experiencia:

Hoy es el último día de mi menstruación. En total he usado mi mooncup una vez, y una compresa. Eso fue el primer día de sangrado cuando estaba en el trabajo. A parte de eso, sólo he usado la sabiduría de mi cuerpo, me he permitido sentir mi útero y las señales que me manda cuando necesita vaciar la sangre. Y he ido al baño y lo he soltado. Así de simple. Por las noches me desperté una vez por noche los tres primeros días de mi menstruación. No sabía si era por el útero que estaba lleno o mi perra que subía y bajaba de la cama, pero nada más despertarme me acerqué al baño y eché la sangre. Ni una gota fuera.

La primera vez que lo intenté fue hace varios años. No tenía el mismo control sobre mi pelvis, ni la misma sensibilidad en mi útero. Es algo que he ido trabajando a lo largo de los años. Sensibilizarme y crear esas conexiones neuro-musculares con mi pelvis. Así que las primeras veces no tuve el mismo éxito. Sí podía mantener la sangre dentro, pero sólo si estaba sentada, en el momento en que me levantaba o llevaba mi atención hacía otra cosa se me escapaba. Y me costaba sentir la presión de la sangre en el cuello del útero cuando estaba llena, y no sentía los estímulos hasta que la sangre empezaba a bajar por la vagina.

Ahora llevo un par de meses planificando mis días alrededor de mi menstruación, para poder estar en casa y lo más tranquila posible. Porque es lo que me pide mi cuerpo. Y es lo que me permite sentir mi útero y no usar nada para retener la sangre a parte de mi propio cuerpo. Cuando salgo a la calle a veces llevo una compresa, por si acaso no encuentro un baño cuando lo necesito o por si se escapa algunas gotas (todavía no ha pasado).  Y me siento libre. Libre y feliz de ser mujer y disfrutar de este cuerpo.

 

¿Cómo funciona?

Tenemos tres sistemas en la pelvis para evacuar lo que nuestro cuerpo ya no necesita: la uretra para vaciar la orina de la vejiga, el ano para vacías las heces del recto y la vagina por donde sale los flujos del útero. La uretra que lleva el pipí de la vejiga tiene dos esfínteres: uno que  no se puede contraer con voluntad y su función es avisar cuando la vejiga necesita evacuar la orina, y eso se convierten en  las ganas que sentimos de hacer pis. El segundo esfínter es la que contraemos para que  no se nos escape la orina. Cuando somos niños, nos enseñan a identificar esa sensación y buscar un baño.

Lo mismo pasa con la menstruación. El cuello del útero nos avisa cuando el útero necesita evacuar. Cuando sentimos las ganas no se va a producir la descarga directamente si no que se da el aviso para que puedas buscar un lugar adecuado y igual que el pipí lo puedes “aguantar”.

Y por qué todas las mujeres no lo sienten? Porque su pélvis es un gran desconocido, y todo lo que tenga que ver con los genitales y sus flujos en nuestra cultura han sido tabú. Nadie nos enseñó a identificar esa sensación y usarlo para no echar la sangre en una compresa. Nos enseñaron desde niña a usar tampones y compresas y seguir como si nada estuviera pasando en nuestros cuerpos. No tenemos las conexiones neuro-musculares desarrollados para sentir y atraer nuestra atención a nuestra zona pélvica.

Y ¿qué es lo que se siente? Se siente como una leve presión, como ganas de orinar pero mas interno. Y lo sientes antes de sentir la sangre bajar por la vagina. Al sentirlo tienes un par de minutos para buscar un lugar adecuado, aunque apretando la vagina se puede retener un poco más.

Os invito a todas a probar esta experiencia, es una experiencia de libertad, de amar tu cuerpo, de sentirte. De ser Mujer.

13 de mayo: Taller Menstruación Consciente

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Te apetece conocer tu ciclo menstrual, conectar con tu pelvis y caminar hacía una consciencia cada vez mayor de tu cuerpo y feminidad? Pues ¡ya tenemos fecha para nuestro próximo taller de Menstruación Consciente! Mi deseo es que cada mujer y niña disfruten de su menstruación, conociendo sus ciclos y sus cuerpos. Es hora de re-descubrirnos y re-conectar con nuestro ciclo menstrual, creando una nueva consciencia de la naturaleza femenina honrando nuestra condición de mujer cíclica.

Te busqué

Te busqué entre las sombras que danzaban en las paredes, en aquel atardecer lleno de colores pintado en el cielo. Te busqué en el olor a jazmín, en la piel de aquel chico, en la desesperación de la noche en soledad. No te encontraba y seguía buscando. Te buscaba en las lejanas estrellas de la noche, en el amanecer, entre los suaves tonos de la flauta y el ritmo que llenaba el espacio aquella tarde de verano. Te busqué entre mis recuerdos de la infancia, entre juguetes usados, polvo y apuntes que ya no servían. Te buscaba entre las hojas caídas de otoño y el frío sol de primavera. Me enamoré y te seguí buscando, ¿quizás en aquel abrazo? Luego te buscaba en el abandono y la soledad, el desamparo y el dolor. Casi dejé de creer que existieras.

Te busqué entre aquellas mujeres debajo de la luna nueva, ahí te podía percibir, pero un instante más tarde te había vuelto a perder. Te buscaba en los ojos de los niños, las manos agrietadas de los ancianos, en el viento, en la soledad, en el silencio… Te buscaba en Dios, en los templos, en el amor y el desamor. Sólo me encontré con tu suave fragancia, sí, existías, habías estado por aquí, habías rozado estas paredes con tu presencia. Te buscaba entre los bloques de cemento, movimiento, coches y el ruido de la cuidad. Y te buscaba en la naturaleza, en el manantial lleno de sabiduría que limpiaba, alimentaba y sanaba. Si no te encontraba ahí ¿dónde podrías estar? Solo te podía percibir entre la sublime belleza y el amor incondicional, pero siempre jugando al escondite. A veces me daba la sensación que me contemplabas desde algún lugar, pero si me giraba para encontrarte ya no estabas. Intentabas guiarme y ayudarme, pero el ruido a mi alrededor era demasiado fuerte como para permitirme escucharte. Y otras veces el silencio demasiado compacto para ser atravesado. 

Un día te busqué dentro de mí, y te encontré. Te encontré recorriendo mis venas como la sangre, llenando mis células, mi alma, mis huesos. Te encontré en la quietud que reinaba entre pensamiento y pensamiento, en el silencio de mi alma, en el sutil mensaje de mi intuición. Te encontré en mi agrietado y asustado corazón lleno de amor, en mi hígado y mis pulmones. Te encontré debajo de mi piel, en mis estrías, la leche que llenaba mis pechos, el útero que palpitaba con amor. Te encontré abrazándome, creyendo en mí, susurrándome que yo era valiosa y querida. Siempre habías estado ahí,  pero yo nunca te vi porque estaba demasiado ocupada buscándote y soñandote en mil lugares fuera de mí. Ahora que te he encontrado seguiré a tu lado. Seguiré alimentándote con mis experiencias, permitiendo que tus actos y deseos se conviertan en míos. Te escucharé, me quedaré quieta, me moveré cuando me pidas que baile. Y soltaré y volaré ahora que estás conmigo porque ya no hay nada de qué tener miedo.  

Sofía Nikander 

originalmente publicado en danzadmujer.blogspot.com

¡Gracias por el círculo compartido el sábado pasado!

Cada vez digo que voy a sacar fotos. Pero la cámara lista y preparada se queda olvidada mientras van llegando la gente y comienza la danza. Cómo tiene que ser. Concentradas, relajadas y en conexión con nosotras mismas y las mujeres del círculo. El mundo de afuera se queda borrosa y pertenece a otro lugar y tiempo, y la cámara con ella. Cuando las velas ya se estaban consumiendo, las flores se habían cerrado para dejar caer la noche, la danza se había calmado y la infusión nos calentaba por dentro me acordé y saqué una foto del centro. ¿Puede una imagen contener la energía, la emoción, la superación del miedo (tema central de este círculo de danza pasada), el reencuentro y el agradecimiento vivido en este círculo?

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