Qué es “bailar bien”?

Qué significa bailar bien? ¿Es tener una técnica impresionante, saber seguir la música y el compás, tener gracia, elasticidad…?

Y pienso en mis alumnas. Algunas de ellas llevan muy poco tiempo, tan sólo unas clases, y otras varios años. Pero cuando apago las luces y les pido que bailen, sin técnica y sin pensar, consiguen emocionarme. Una mujer que se mueve de un lado a otro al ritmo de la música, con la boca medio abierta, relajada, una mirada brillante que habla de un lugar muy lejano. Deja de ser una persona con nombre, trabajo, estudios y méritos, y parece fundirse con el alma del universo bailante. No hay límites entre el espacio y su curpo, no existen pasos correctos ni belleza estereotipada. Tan sólo una mujer que se convierte, por unos instantes, en lo que realmente es y que en su día a día lleva escondido debajo de varias capas de maquillaje y aprendizaje social. Se le acerca otra mujer bailando, no hace falta que se hablen. Con la mirada y el sentir de sus cuerpo basta. Inician un baile juntas, y comparten sus mundos secretos sin ni una palabra. Se ríen, una risa que nace en lo más profundo de su ser y llega como buurbujas hasta la superficie. Veo como crecen, de repente existe algo que no existía hace un momento. No es sumatorio. No es una mujer bailando más otra mujer bailando. Han creado algo más, algo grande que no me deja apartar la mirada. Están conectadas. Son como dos partes de un mismo cuerpo pulsante.
Y de repente, mis pensamientos sobre qué es bailar bien, y los imágenes mentales de bailarinas con una técnica impresionante y una coreografía perfecta se quedan cortas, planas, sin vida. La técnica se convierte en necesaria tan sólo para aprender a hablar un idioma específico de baile, pero para nada lo único ni lo esencial para poder bailar “bien”.
Si yo me voy a un país lejano, si hablo el idioma de los nativos, tendré un camino corto hacía el entendimiento y para poder explicar lo que siento. Pero si lo uso para hablar de cosas triviales, que me he cortado el pelo o que aquí hace 5 grados más que ahí, tampoco me enriquezerá mucho. Si por el contraría, aterrizo sin saber ni una palabra del idioma nativo, pero con un interés en concerles y enseñarles cómo y quién soy, os aseguro que será una experiencia mucho más enriquezedora para ambas partes. A ellos no les dejaré indiferentes, y yo me llevaré sus sentimientos y risas en el corazón.

Habrá muchas opiniones sobre qué es bailar bien, pero creo que estamos de acuerdo con que hace falta mucho más que técnica. Hace falta sentir, expresar, soñar, dejar un trocito de nuestro alma en el baile. Y todo eso lo veo en mis alumnas, cuando ya han dado el paso y se dejan llevar en la improvisación. Es como si hicieran un acuerdo consigo misma, un compromiso: ‘vale, dejaré mi máscara a un lado y voy a bailar, voy a confiar`. Y bailan. Y yo les veo y me emociono. Más de una vez con lágrimas en los ojos les hablo como si hubiera tenido una experiencia mística. Y realmente es así, porque veo a mujeres que por unos minutos brillan con la profunda y sencilla belleza que todos llevamos dentro pero que pocas veces dejamos ver.
Para mí, esto es bailar. Bailar no es repetir secuencias de movimientos perfectamente realizados, si no todo lo contrario. Y “bien” y “mal” son sólo juicios del que mira, para mí solo existe “bailar conectada consigo misma” o “bailar repitiendo movimientos no conectada consigo misma”.
Antiguamente se bailaba alrededor de las hogueras con los tambores y el canto como acompañante. Se bailaba para celebrar un nacimiento, la unión de dos personas, la alegría de estar vivos.. para dar las gracias, o pedir algo a los dioses y la tierra. ¡Que diferencia de lo que significa el baile para la mayoría en nuestros tiempos! Pero mis alumnas consiguen regalar un trocito de baile profundo y sincero a este mundo. ¡Gracias!

Para terminar quiero compartir la definicón de Wikipedia de lo que es la danza:

“La danza o el baile, es es una forma de arte en donde se utiliza el movimiento del cuerpo, usualmente con música, como una forma de expresión, de interacción social, con fines de entretenimientoartísticos o religiosos. La danza, también es una forma de comunicación, ya que se usa el lenguaje no verbal entre los seres humanos, donde el bailarín o bailarina expresa sentimientos y emociones a través de sus movimientos y gestos. Se suele bailar con música, ya sea una canciónpieza musical o sonidos y que no tiene una duración específica, ya que puede durar segundos, minutos, u horas.”

Abrazos, Sofia

Entrada publicada originalmente en Danza de Mujer danzademujer.blogspot.com

¿Bailar danza del vientre automáticamente protege el suelo pélvico?

No, por supuesto que no. De hecho, practicar la danza del vientre regularmente no es para nada ninguna garantía de que tu pelvis esté sano y fuerte. Ni te protege contra incontinencias, dolores menstruales, te relaja el útero ni… De hecho, bailado de manera sin tomar consciencia del suelo pélvico, de integrarlo en los movimientos, incluso podría ser perjudicial para un suelo pélvico ya flojo. O incluso crear más tensión en la zona pélvica y no ayudar nada o empeorar una menstruación dolorosa. Aún así promulgo de los beneficios de las danza oriental para el cuerpo femenino en su totalidad y especialmente la zona pélvica. Ahora te explicaré por qué.
Normalmente las mujeres vienen a clase con nula o poca conexión con su pelvis. Muchas, no saben cómo contraer o relajar el suelo pélvico, ni le llegan ningunas sensaciones del cuello del útero ni del útero o ovarios (salvo los de dolor, pero si aprendiéramos a escuchar a nuestro cuerpo cuando nos susurra no tendría motivos para gritar). Esto es totalmente normal en una sociedad donde todo lo que hay por debajo del ombligo es tabú, tenemos malas posturas sentándonos en sillas/sofás/coches y con piernas cruzadas, alejando nuestra pelvis (y cuerpo entero) de su postura natural,una sociedad donde en general existe una desconexión fuerte con nuestro cuerpo y sobretodo con todo que tenga que ver con la sexualidad, nuestros ciclos menstruales y partos. Todas hemos estado ahí. Yo también. Nacimos con la predisposición de tener nuestra pelvis fuerte y sano con su musculatura integrado en nuestro día a día, como tenemos el cuello para mantener la cabeza erguida sobre los hombros. No necesitamos hacer ningún esfuerzo consciente para mantener la cabeza, pero sigue ahí porque los músculos del cuello y de la espalda hacen su función. Lo mismo debería pasar con el suelo pélvico. El suelo pélvico debería estar fuerte y activo para ser justo lo que su nombre indica: el suelo de la pelvis  que mantiene el peso de la vejiga, el útero y el recto. Cuando está debilitado, no aguanta su peso y estos descienden alterando el funcionamiento.

Y es totalmente posible físicamente realizar los movimientos de la danza del vientre SIN IMPLICAR el suelo pélvico. Contrayendo glúteos, abdomen y piernas. Igual que podemos andar, saltar, correr sin implicar el suelo pélvico (pero lastimándolo aún más aplicando fuerza y movimiento sobre un músculo atrofiado). Muchísimos pasos puedes realizar sólo a nivel de rotación de huesos y movimiento de huesos. Otras implicando grupos de músculos grandes pasando por alto el suelo pélvico. Tu puedes llevar practicando la danza del vientre durante 10 años, y aún así no haber localizado, implicado o fortalecido el suelo pelvico (y porque esta entrada habla del suelo pélvico, pero es para otro post todo lo que la danza puede hacer por nuestro útero y ovarios si bailamos con consciencia). Por eso nace la Danza Oriental Integral y Consciente (Recomiendo visitar el enlace para leer sobre Danza Oriental Consciente en la página de Marisol Díez, creadora del concepto ).

Por eso, el fin de nuestras clases no es crear una bailarina que realiza una coreografía impecable cargado de técnica (aunque por supuesto no lo excluye, el arte real sobre el escenario es hermosísimo) si no una mujer que haya integrado todas las partes de su cuerpo, con especial énfasis en la pelvis, el útero y  ovarios, suelo pélvico etc, que haya tomado consciencia de su cuerpo y de sus movimientos. Porque así, podemos devolver la vida y fuerza a nuestra pelvis.

Algo que sale a  menudo en las clases es la dificultad de encontrar esos músculos y tomar consciencia. Vamos a volver al ejemplo de la cabeza que se mantiene sobre los hombros. Ahora mismo no necesitamos hacer ningún esfuerzo para mantenerlo, de hecho, ni siquiera somos conscientes de que tenemos los músculos activados o trabajando. Pero en un momento de nuestras vidas sí. Cuando teníamos días o pocas semanas de vida extrauterina, mantener el cuello y levantar la cabeza era un gran trabajo. Algunos tardan semanas en fortalecer el cuello, practicando varias horas al día. Porque un bebé hace eso. Antes de dominar una parte de su cuerpo lo practica y practica en casi todas sus horas despiertas. Y nosotras tenemos que hacer casi el mismo aprendizaje con nuestro suelo pélvico. Tenemos que localizar los músculos y pode contraerlos. Y cada vez más rato. Y luego ver, que no basta con un contraer y soltar, si no que puedo contraer partes, relajar otras, mover los músculos del suelo pélvico de manera armónica… Y nosotras pretendemos hacer esto en una clase semanal donde dedicamos quizás menos de la mitad del tiempo para activamente localizar y fortalecer e integrar en el movimiento y el resto en otras cosas igualmente esenciales. Por eso es un proceso que a veces parece largo. Requiere práctica y no deberíamos limitarlo a las clases de danza. Poco a poco podemos integrar el suelo pélvico y el correcto funcionamiento de la pelvis en nuestro día a día. Desde levantarnos de la cama, agacharnos o simplemente respirar (la respirar empieza en el suelo pélvico, eso también da para otro post 😉 )

Abrazos, Sofía

 

Comienza en marzo: Formación Círculo Integral de Danza

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Queda sólo un mes para comenzar un viaje hacía nuestro cuerpo femenino y sus ciclos, con la danza oriental como aliada. ¿Estás preparada?

Esta formación lleva gestándose desde hace muchos años. La búsqueda hacía nuestra ciclicidad, hacía la conexión con nuestro útero y pelvis, el movimiento natural femenino y la sexualidad femenina me ha llevado hasta aquí. Es un viaje físico y espiritual, dónde se van cayendo mascaras, velos y capas que nos separa de nuestra naturaleza instintiva y esencia. Aprendimos a ver como algo separado el cuerpo del espíritu, una dualidad dañino que nos ha alejado de nosotras mismas. ¿Qué es natural? ¿Qué, de todo esto, es herencia de una cultura patriarcal? ¿Cómo encontrar el camino de vuelta a casa, al caldero sagrado, la hoguera, nuestros ciclos, la hermandad, los ritos de paso y nuestro cuerpo femenino lleno de vitalidad? Esta formación pretende ser un faro por el camino, una iniciación hacía nuestro propio viaje.

Entre los encuentros físicos tendrás en tus manos vídeos para poder practicar las partes técnicas, y en cada módulo se entrega un manual con la parte teórica.

Fechas:

1 módulo: 18/3 y 1/4

2 módulo: 22/4 y 6/5

3 módulo: 20/5 y 3/6

4 módulo: 17/6 y 18/6

Horario: 18:00-21:00 Cerramos cada módulo con un Círculo de Danza, para danzar, honrar y celebrar juntas.

Durante cuatro meses bucearemos en la Danza Oriental y su faceta más ancestral, ligada a nuestro ciclo interior y los cuatro arquetipos . Será un viaje hacía nuestro ciclo menstrual, nuestra sexualidad femenina y nuestro cuerpo integrando sus partes más sagradas. Útero, pecho, ovario, cadera, pelvis, corazón… En cada encuentro fusionamos la danza, sus movimientos y ritmos, con nuestro propio viaje hacía un nuevo cuerpo.
Mano a mano con la técnica, vamos descubriendo los pasos y nuestro cuerpo femenino, para hacerlos vivos y auténticos. La Madre, la Hechicera, la Bruja y la Virgen… la creatividad, la transformación, la magia y la intuición. Te propongo hacer un viaje, con la danza Oriental como tu herramienta principal, descubriendo y viviendo este círculo completo dentro de ti. Es un viaje de transformación, de renovación, de crecimiento, de honrar nuestra naturaleza y nuestro linaje femenino. Fusionamos diferentes técnicas y el trabajo físico, integrando en nuestra danza la poesía, la pintura, la tierra húmeda bajo nuestros pies, el bailar alrededor del fuego, el sudor, la luna, la sangre sagrada…

 

En cada módulo trabajamos con un arquetipo, acercándonos a su danza, su energía, su sistema de símbolos en la danza e integrando su conocimiento en nosotras. Juntos, los cuatro módulos cierran el círculo completo, y nos llevamos cuatro danzas y el sudor de un viaje de transformación en nuestra piel.

Inscripción. lasemillaroja.info@gmail.com / 607 622 058 (Sofia)

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Niños, bebés y embarazadas…venís a bailar?

 

En nuestras clases de danza los niños son bienvenidos. Niños, niñas, bebés… Porque la mayoría de nosotras somos madres, y no queremos o no podemos dejarles con alguien para venir a bailar. Y porque creemos en un mundo donde los niños son bienvenidos, partícipes de nuestro día a día y nuestras actividades. Cuando quieran pueden bailar con nosotras (gratuito hasta 13 años, después a mitad de precio) y cuando quieren, irse a jugar. Hay espacio en el exterior y el interior adaptado para ellos. También puede venir un acompañante para estar con ellos si lo deseáis.
Si estás embarazada, pasado el primer trimestre puedes venir a a bailar con nosotras. Nos hemos especializado en danza del vientre para embarazadas, y la danza se puede convertir en una hermosa herramienta para conectar con tu embarazo, recuperar la movilidad y fuerza natural de tu pelvis y facilitar el trabajo de parto y la recuperación en el posparto. Después del parto, una vez que la matrona te dé el ok, puedes seguir bailando con tu bebé en nuestras clases.

Lunes 19:00-20:00

Martes 18:00-19:00

Miércoles 19:00-20:00

Jueves: 17:45-18:45

contacto: lasemillaroja.info@gmail.com / 607 622 058

Andar descalza


Parir es como andar descalza sobre la Madre Tierra. Cuánto más estés en contacto con tu interior, más podrás disfrutar de tu parto. Andar descalza igual, cuánto más hayas estado en contacto con la Madre Tierra, menos daño te harás. Y disfrutarás del tacto con el barro y la hierba, sentirás que tus pies nacieron para sentir todo aquello. Pero cuanto más has calzado los zapatos de la civilización y cuidadosamente quitado todas las durezas que se formaban, más te pincharás y te lastimarás cuando intentes andar descalza. Podrás aprender técnicas de respiración para sobreponerte al dolor de las piedras contra tu piel tan frágil, o intentarás adoptar posturas para sentir lo menos posible el impacto de la tierra contra tus pies. Andarás en puntillas, dando saltitos, sólo con los talones… pero no te habrás hecho amiga con el dolor ni con la tierra, si no que simplemente estarás buscando formas para evitarles hasta volver a calzar tus cómodos zapatos de la ignorancia.

Zapatos de la ignorancia. Los que calzamos cada día nada más despertarnos de nuestros sueños salvajes que ni siquiera recordamos cuando la luz del día alumbra nuestra cortina. Los zapatos nos desconectan de la Madre Tierra, nos aíslan de su energía y protege de su sabiduría. Los zapatos son la herramienta para mantenernos como unos ignorantes ciegos en nuestra sociedad. Cuánto más altos, más nos aíslan y alejan de nuestra naturaleza salvaje. Vivimos en una cultura donde la mujer bella esa una mujer sumisa y domesticada, vestida con una falda estrecha que le limita el movimiento y unos tacones que le obligan a andar despacio y tambaleando, escondiendo su verdadera naturaleza. La verdadera belleza está en unos pies agrietados con tierra en las uñas, una mujer fuerte, amorosa y poderosa. Una mujer que puede correr libremente sobre la tierra, que disfruta del césped húmedo después del a lluvia, el barro y la arena que quema en el desierto. Instintivamente sabe dónde hay ramas que cortan, y su piel reconoce qué piedras resbalan y dónde puede apoyarse para no caerse.

Descálzate. Así parirás, andarás y vivirás como la mujer que eres. No pasa nada si al principio te pinchas o pasas frío. Al principio dolerá y tus pies blancos se agrietarán y se hincharán. Pero luego se convertirán en los pies bellos de una mujer salvaje, conectada, consciente y responsable de sus propios pasos.

Abrazos descalzos, Sofia

¿Dolor Menstrual?

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Empecé escribiendo esta entrada con una idea totalmente distinta de lo que acabaría siendo. Quería escribir una entrada sobre posturas y movimientos que alivian el dolor menstrual, pero se convirtió en otra cosa (ya dedicaré una entrada aparte a eso). Suele pasar. Tienes una idea en la cabeza pero mientras escribes las palabras e ideas empiezan a fluir desde otro lugar y dejas de razonar. El texto nace.

¿Dolor menstrual? Yo también.  De vez en cuando también convivo con lo que difusamente llamamos “dolor menstrual”. Hace años, ese termino difuso de dolor que compartíamos casi todas mis amigas y yo, se convirtió para mí en un diagnóstico de ovarios poliquísticos y endometriosis después de pasar una noche en urgencias debido al fuerte dolor pelviano. Entonces entendí que tenía que cambiar algo, buscar la respuesta a mi dolencia en mi interior. Empecé a conectar con mi útero a través de la danza del vientre. Luego empecé a hacer relajaciones del útero casi a diario. Leí todo lo que encontraba sobre el ciclo menstrual y aprendí sobre mi sangre y mis arquetipos en varios cursos y talleres. Sí, el dolor desaparecía poco a poco. Se transformó. Se convirtió en palabras y emociones, en una nueva conexión con mi cuerpo femenino. Descubrí el impacto del estrés sobre nuestro útero y ovarios, lo importante que es escucharse y sentirse. Un efecto secundario fueron los orgasmos intensos, la posibilidad de poder controlar la sangre menstrual y no tener necesidad de usar compresas o tampones, y poder sentir mi útero palpitar cuando me emociono.  Algo, que creo que todas las mujeres estamos diseñadas para sentir y experimentar, si no fuera por la ignorancia y desconocimiento que cubre nuestra sociedad.

A veces vuelvo a tener un dolor difuso durante la menstruación. Aparece cuando estoy demasiado cargada de trabajo y autopresión… o simplemente no estoy en el aquí y ahora como debería estar. Pero en vez de tomarme una pastilla para aliviarlo, intento escuchar lo que mi cuerpo me quiere decir. Si escucho atentamente mi cuerpo no tiene necesidad de gritar en forma de dolor.

No soy médico. No sé las causas biológicas de los dolores menstruales, pero por mi propia experiencia y las experiencias de muchas mujeres en mis talleres y a mi alrededor he sacado algunas conclusiones.

1) El dolor menstrual debido al estrés, la autopresión y la competividad.

Antiguamente se solía decir que la endometriosis era la enfermedad de la mujer trabajadora. La sufría las mujeres que competían en un mundo patriarcal por demostrar su valía. Por querer hacerlo todo, abarcarlo todo. Tantas, tantas veces he comprobado como el estrés influye negativamente en el dolor menstrual. Muchas veces basta con parar el ritmo y escucharse. Si siento que el dolor que tengo es de ese tipo sé lo que tengo que hacer. Unos minutos de relajación y luego bajo la atención a mi pelvis. Actúo y siento desde ahí para evitar la competividad y presión que nace en la mente. Digo a las personas que tengo a mi alrededor que mi cuerpo necesita descanso y me deshago de todas las obligaciones posibles. Me dejo estar. Me acepto.

2) Dolor menstrual debido a un útero tenso.

El útero es un músculo liso. No la podemos controlar voluntariamente, pero igual que el corazón es afectado por nuestras emociones también lo es el útero. Si sentimos miedo nuestro corazón se acelera. No podemos voluntariamente bajar el ritmo, pero todos sabemos que si nos relajamos, el ritmo del corazón también enlentecerá. Cuando sentimos miedo nuestro útero se contrae y aunque no podemos relajarlo voluntariamente podemos hacerlo relajándonos y relajando los músculos alrededor. Igual que todas las emociones afectan a nuestro corazón, también afectan a nuestro útero. El útero en muchas culturas es llamado el segundo corazón, es de ahí donde nacen nuestros hijos y proyectos. Es un órgano vivo que es afectado por todo lo que pasa en el resto del cuerpo.

3) Un útero lleno de sangre menstrual que necesita vaciarse.

Desde hace un año no uso tampones ni compresas si no lo que suelen llamar sangrado libre. Consiste en controlar el fluyo de la sangre, sentir cuando el útero está lleno y necesita vaciarse y en ese momento dirigirse al baño y soltar la sangre. Cuando el útero está lleno de sangre empieza a mandar mensajes al cerebro a través del cuello del útero que funciona como un esfínter. Si no vacías la sangre manda señales más fuertes, incluso dolorosas. Lo suelo comparar con cuando tienes muchas ganas de orinar o defecar pero te aguantas. Primero el cuerpo te manda señales suaves, pero luego es casi doloroso si te sigues aguantando. Con el sangrado menstrual pasa lo mismo.

Entonces, como yo creo firmemente en que todas las mujeres están diseñadas para poder controlar su sangrado menstrual, ¿qué pasa cuando sus úteros se llenan de sangre pero la mujer no recibe o entiende el mensaje que le manda su útero? ¿Cada vez sentirá ese dolor punzante hasta que se produce la descarga y se llena la compresa o el tampón de sangre? Si es así, quizás gran parte del dolor menstrual que sentimos es sólo eso, un mensaje natural y útil de nuestro cuerpo que no sabemos descifrar.

Ojalá se pudiera destinar dinero y esfuerzo para investigar las causas del dolor menstrual y cómo funciona el sangrado de verdad. No la parte puramente biológica que ya conocemos, si no la raíz del problema. Para mí, es imposible separar el cuerpo físico del cuerpo energético y emocional, y la científica y la psicología ya ha reconocido la importancia de las emociones y el estrés sobre tantas enfermedades y órganos del cuerpo. A qué estamos esperando para reconocerlo también cuando hablamos de la menstruación? El día a día de tantas mujeres que está controlado con hormonas y pastillas, que quizás mejoraría con simplemente concienciarse y conectar con sus cuerpos femeninos a otro nivel.

Texto: Sofia Nikander

Post original en danzademujer.blogspot.com

Círculo de Danza 18 febrero

Próxima fecha 18 de febrero, a las 19:00
Aportación: 5€

¿Deseas formar parte de un Círculo de Mujeres en movimiento, deseas explorar, compartir y danzar alrededor de la hoguera?

En cada encuentro trabajamos con una temática específica para profundizar en nuestra naturaleza femenina para poder descubrir, compartir y renovar. Trabajamos juntas en círculo, dejando espacio para el encuentro de cada una con sus profundidades y su creatividad.

Si sientes el tambor llamarte, vente a bailar con nosotras en círculo sintiendo el último propósito de la danza: la conexión, el compartir y los lazos que creamos entre mujer y mujer, entre alma y alma mientras celebramos nuestra naturaleza cíclica y condición de Mujer. A veces el espacio se convierte en un escenario para crear y crecer, verse reflejada en el rostro del otro. Otras veces un círculo de meditación en movimiento para conectar con nuestra esencia y camino en la Vida.

Formación Círculo Integral de Danza

Durante cuatro meses bucearemos en la Danza Oriental y su faceta más ancestral, ligada a nuestro ciclo interior y los cuatro arquetipos . Será un viaje hacía nuestro ciclo menstrual, nuestra sexualidad femenina y nuestro cuerpo integrando sus partes más sagradas. Útero, pecho, ovario, cadera, pelvis, corazón… En cada encuentro fusionamos la danza, sus movimientos y ritmos, con nuestro propio viaje hacía un nuevo cuerpo.
Mano a mano con la técnica, vamos descubriendo los pasos y nuestro cuerpo femenino, para hacerlos vivos y auténticos. La Madre, la Hechicera, la Bruja y la Virgen… la creatividad, la transformación, la magia y la intuición. Te propongo hacer un viaje, con la danza Oriental como tu herramienta principal, descubriendo y viviendo este círculo completo dentro de ti. Es un viaje de transformación, de renovación, de crecimiento, de honrar nuestra naturaleza y nuestro linaje femenino. Fusionamos diferentes técnicas y el trabajo físico, integrando en nuestra danza la poesía, la pintura, la tierra húmeda bajo nuestros pies, el bailar alrededor del fuego, el sudor, la luna, la sangre sagrada…

Fechas:

1 módulo: 18/3 y 1/4

2 módulo: 22/4 y 6/5

3 módulo: 20/5 y 3/6

4 módulo: 17/6 y 18/6

Horario: 18:00-21:00 Cerramos cada módulo con un Círculo de Danza, para danzar, honrar y celebrar juntas.

En cada módulo trabajamos con un arquetipo, acercándonos a su danza, su energía, su sistema de símbolos en la danza e integrando su conocimiento en nosotras. Juntos, los cuatro módulos cierran el círculo completo, y nos llevamos cuatro danzas y el sudor de un viaje de transformación en nuestra piel.

Inscripción. lasemillaroja.info@gmail.com / 607 622 058 (Sofia)

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Nuestro útero

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Ilustración de Emma Plunkett

Nuestro útero. Ese músculo desconocido y escondido, que parece que sólo se hace visible cuando tenemos un problema. Dolores menstruales, embarazos, menopausia.. quistes, cáncer, histerectomías…

Y por qué no creación de vida, centro de amor y creatividad, energía vibrante, placer sexual, centro del qi, de la energía kundalini, de nuestro equilibrio? La sabiduría que nos está llegando sobre nuestros úteros es ancestral. Fue lo primero que creo y motivó a los artistas. Un gran útero y una mujer pariendo. Hay figuras y pinturas de hace más de 20.000 años que hablan de nuestro útero, y aún así nosotros no la conocemos.

Tradiciones orientales hablan del fluyo vital de la energía que pasa por distintos puntos o chakras. En japón esta energía es llamada Ki, en China Qi o Chi, en India Prana. Hay en total 7 chakras y el segundo chakra o Hara se halla situado en el bajo vientre, unos centímetros por debajo del ombligo donde en el cuerpo de la mujer está el útero. Es el centro de gravedad del cuerpo, centro energético o sede de la vida. Se relaciona con el deseo, las emociones, la sexualidad, la reproducción y la fecundidad. Es el centro del bienestar, del estar centrado en uno mismo por excelencia, fundamental en la práctica de la meditación. Estar centrado supone hallarse bien conectado con el ritmo de la respiración.

Un útero tenso da lugar a una menstruación dolorosa y problemática, partos dolorosos y complicados, una vida sexual no sana ni placentera, una menopausia que requiere tratamiento hormonal… pero también significa un bloqueo en nuestra creatividad y nuestro fluir. Un trabajo interior hacía la consciencia y la conexión con nuestro propio útero, es el mejor seguro de vida para cualquier mujer. Y este seguro de vida viene con un plus: la posibilidad de vivir una sexualidad plena, partos sin dolor, menstruaciones gozosas, una mayor creatividad y energía. Pero, ¿cómo se hace?


¿Sabes que se puede sentir el útero hasta el punto de no necesitar compresas o tampones, si no sólo ir a evacuar la sangre cuando el útero está lleno y el cuello del útero a punto de abrirse para soltar la sangre? ¿Sabes que cuando recuperamos la conexión neuromuscular con nuestro útero podemos sentir su latido cuando nos excitamos? ¿Latidos que se convierte en una ola de placer cuando llegamos al orgasmo uterino?

¿Sabes que se puede sentir el momento de la ovulación justo en el momento en que se produce? ¿Que las contracciones del parto pueden ser justo eso, contracciones del útero, pero no dolor? ¿Que la menstruación tampoco tiene que doler? ¿Que tu útero reacciona a todas las emociones que pasa por tu cuerpo con pequeñas contracciones y lo puedes sentir? 

Requiere un trabajo interno con visualizaciones y aceptación de nuestra esencia de mujer.

De pequeños experimentamos con todo el cuerpo para llegar a conocerlo y sentirlo. Cómo bebés empezamos con nuestras manos y pies, brazos, ombligo… Sentimos nuestros pulmones cuando los llenamos de aire y contamos cuántos segundos podemos permanecer debajo del agua, o si aguantamos sin respirar el túnel entero cuando viajamos en el coche. Mi hijo, con 6 años, el otro día dió una vuelta alrededor de la casa corriendo, luego se paró con la mano encima del corazón para notar cómo se había acelerado. Pero cuando nuestra atención nos lleva a otras partes menos aceptados de nuestros cuerpos, ya no podemos experimentar. Tocarse en ciertos sitios es malo, y lo que hay entre los pechos y los genitales es el estómago… Si te duele algo de esa zona, será el estómago. Si sientes algo ahí, el estómago. Y ni si te ocurre sacar barriga! Queda muy feo, así que para dentro! El resultado? Mujeres que no sienten su útero, ni saben que existe. Un útero oprimido, reprimido, tenso (si tensamos los abdominales el útero también estará contraído), dolores menstruales y partos complicados. Porque unas partes de vital importancia para las mujeres fue ignorado y desconocido.

Y el primer paso simplemente es sentir. Escuchar hacía dentro. Darle un sitio en tu día a día. Escucharle a tu útero. Darle amor. La danza del vientre bailado conscientemente ayuda a conectar con tu útero y relajarlo.. A parte de escuchar hacía dentro, en mis clases suelo hacer visualizaciones en movimiento donde bailamos con la energía creativa que sacamos como hilos de color de nuestro útero. La imaginamos como un manantial sin fondo, podemos hacerla vibrar con los shimmies, sentir el cosquilleo que nace y crece hasta salir de nuestros cuerpos y llenar la sala.  Cómo bebés volvemos a descubrir y experimentar con nuestro cuerpo. Todo para sentirlo y conocerlo. Sentirnos y conocernos. Te invito a que tu también lo hagas. Hoy es un día perfecto para empezar. ¡Que tengas un buen viaje!